Mujer y la educación superior: un peldaño a su favor

Hoy vemos a mujeres empoderadas, preocupadas por los rumbos de la República Dominicana, alzando su voz como estandarte y siendo propulsoras de ejemplo para que las futuras generaciones se sumen al tren de la educación, de la superación y la dedicación.

Artículo escrito para Revista Contacto. Link artículo publicado:

La mujer y la educación superior: un peldaño a su favor

Sin embargo, algunas datas reflejan claros estigmas y un largo camino por recorrer para acercarnos a la igualdad. Según registros de la TSS al presente año 2022, reporta que de los empleos registrados, el 46.44 % corresponden al segmento femenino, mientras que el 53.56 % al masculino, reflejando que la participación laboral de las mujeres se encuentra por debajo de los hombres. 

Asimismo, la firma de comunicación y reputación Llorente y Cuenta (LLYC), mostró una interesante estadística a través de su más reciente estudio: “Mujeres líderes dominicanas: presentes en la conversación social, pero infravaloradas frente a los hombres”, en el que reseñó que las mujeres líderes se asocian a sus familias y relaciones personales en un 36 %, concluyendo en que es más frecuente asociar a una mujer líder por la familia a la que pertenece o por su pareja. 

Esto nos deja un claro escenario de que la educación superior juega un papel preponderante en la cultura, en el crecimiento y en la economía de los países para cerrar las brechas que aún nos asedian. Hoy, las mujeres representan un 62 % de la población universitaria en relación a años anteriores, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Mescyt), y reseñado en un periódico de circulación nacional, presentando un crecimiento exponencial frente a los años anteriores. El no prepararse no es una opción. Debemos continuar impulsando una igualdad en cuanto a empleos, liderazgo empresarial y político o el mundo corporativo. 

En nuestras manos está el asegurar un perfil profesional basado en una educación de calidad o robustecer el conocimiento ya adquirido a nivel de grado, a través de formaciones especializadas de postgrado o continua, para abrir las ventanas al cambio y evidenciar la correcta visibilidad, así como el posicionamiento. Es un hecho de que como mujeres seguimos creciendo en el ámbito profesional, pero no es suficiente. Tenemos y debemos que continuar aportando a través de nuestra formación, de nuestro ejemplo, de nuestros roles, para una sociedad más justa y acortar la influencia del estereotipo de muchas en nuestro país. 

Mujeres en la política son parte de los escenarios dispuestos para las nuevas líderes con una invitación a verse como aliadas. Nuestra sociedad necesita más líderes mujeres con espíritu de confraternidad; aquellas que promulguen sororidad, con competencias sanas que generen avances y que sepan defender con elegancia y profesionalidad sus ideales. 

Con mujeres formadas y empoderadas las sociedades progresan, las comunidades dan frutos, los valores se acrecentan, se cierran brechas, se acercan puentes, promoviendo un dinamismo inmediato en sus espacios. 

Cierro este escrito haciendo un llamado a cada mujer para que nos unamos, y apoyemos a las que han podido llegar, pero también aquellas que necesitan una mano amiga para escalar. A que sigamos formándonos, porque la educación superior garantiza un reparto de oportunidades justas. Es tiempo de romper las barreras de la clasificación del trabajo. Seamos punteras en las matriculaciones universitarias. Protejamos juntas nuestro legado, nuestra integridad e igualdad, a favor de nuestro país y las futuras generaciones

Hasta una próxima entrega!

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