El kairos de mi vida…

Este mes de enero, que casi termina, ha sido de grandes bendiciones, cambios y oportunidades. Hoy quiero contarles acerca de lo que yo llamo “El kairos” de mi vida.

Todo empezó por una “Dioscidencia” sí, así como lo leen. No cabe dudas de que no conoces a nadie por casualidad. En lo eterno, Dios tiene sus planes; esos encuentros no planeados, no esperados, y mucho menos, pensados.

Hace aproximadamente un año invité a una colega a una actividad que le organizaba a un cliente para la agencia en la que trabajaba. Ese día fue algo “sobrenatural”. Luego de terminar la actividad la acompañé a su vehículo, ambas nos marchábamos, y sucedió algo que lo puedo definir como la apertura de una puerta celestial para ser cumplida en este tiempo (2018).

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Su semblante era triste ese día, pero fuerte a la vez; sacaba fuerzas desde lo más profundo de su ser. Le pregunté: ¿Me dejas orar por ti? A lo que accedió de inmediato diciéndome: Por supuesto, lo necesito. Y así lo hicimos. Nos agarramos de las manos en el mismo parqueo y oramos. Para este tiempo entiendo el porqué de esa angustia de orar por ella, y es que había tenido dos pérdidas, en muy corto tiempo una de la otra, de esas que son garrafales y muy dolorosas; de esas que nos arrastran por sendas oscuras de dolor y angustias.

Al terminar cada una tomó su rumbo, y a partir de ahí, nos mantuvimos en contacto permanente – más de lo usual o de lo profesionalmente hablando – pasándonos mensajes de aliento en el devenir de los días de cada una, lecturas bíblicas, y deseándonos bendiciones y victorias en nuestro andar y familias.

Un tiempo, muuuy tiempo después de esta “Dioscidencia”, y sin estar buscando en ese entonces empleo – ya que decidí accionar y caminar por fe – (cuando hablo de caminar por fe, me refiero a accionar luego de ver una respuesta o prueba contestada previamente pedida al Señor en oración constante) – ella me escribe. No pude contestar su mensaje por Whatsapp el mismo día por una serie de issues que estaba resolviendo propio de las labores.

Al día siguiente le escribo, por supuesto, excusando mi falta de no responderle a tiempo y contándole sobre algunos contratiempos que no me lo permitieron. Me hace la pregunta del millón: ¿Jeimie, te gustaría un nuevo empleo?

Como entenderán, me quedé sin palabras y totalmente sorprendida. ¿Por qué? Porque estuve pidiendo constantemente a mi Padre que está en los cielos un cambio que viniera de él y créanme que así fue. Lo más sorprendente para mí fue cuando me cuenta por qué pensó en mí para este empleo. ¿Saben cuál fue su respuesta? Porque escuchó mi nombre audiblemente y no dudó en contactarme.

JR - Ceird 2

Más que agradecimiento por este crecimiento profesional, es un agradecimiento espiritual, primero a mi Señor Jesús porque su palabra nunca cayó al vacío; a ella, porque a pesar por las duras circunstancias que pasaba en aquél momento en que nos despedíamos de esa actividad, el Señor la usó para que hoy fuera posible.

Cuando agotas un tiempo en algún lugar, ya sea porque creciste, maduraste, aprendiste; entonces subes a lo que yo llamo: “un nuevo nivel de gloria”.

Hoy me encuentro en un nuevo lugar, con nuevas personas a mi alrededor, con gran calor humano, casi familiar que comparten además de sus conocimientos, chocolates, galletitas, café, muuuchas veces al día; también disfruto de la compañía de Bob, la mascota del departamento de comunicaciones.

Este es el gran comienzo del cumplimiento del propósito que Dios tiene para mí, de una nueva etapa donde el Señor continuará abriendo puertas.

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Hoy deseo dar lo mejor de mí, no por el hecho de contar con un nuevo trabajo, sino porque es uno dado por el mismo Dios, donde vi su mano en todo tiempo de una manera extraordinaria.

El 2017 fue un año en el que fui duramente preparada, probada y procesada. Fue un año en el que mis hijos: Laura, Joel, Leonardo y Osvaldo; mis pastores Apóstol Manuel y Wendy de Sánchez; mi líder Julissa Vicioso, y todo el equipo de servidores y hermanos en la fe, no dejaron de cubrirme con sus oraciones.

Te invito a confiar en el Todopoderoso, a pedir con fe a través de la oración, a no desmayar, a mantenerte a la expectativa de que vas a recibir la bendición prometida; a no descuidar tu relación con Dios. Doy testimonio en que el Señor a través de su Santo Espíritu pone a personas en tu vida para que sean los gestores, los enviados para encaminarte, recomendarte, ayudarte; esos que te empujan a subir ese nuevo peldaño, a cruzar el muro.

Te invito a que descanses en su voluntad sabiendo que sus planes siempre serán perfectos y obrarán para bien por duros que sean; te invito a que mires hacia arriba, a que seas diligente, a que sirvas y te des sin esperar a cambio; te invito a que pongas tu confianza en Dios, porque cuando lo haces, él se encarga de lo tuyo.

¡Feliz inicio de semana!

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